10 marzo 2006

Vándalos

Los adolescentes tratan de adecuar su personalidad a la sociedad en la que van a vivir sus vidas, en donde deben ser aceptados socialmente para, en términos biológicos, aparearse y procrear. Somos animales sociales.
La sociedad lanza incesantemente señales sobre lo que es aceptable y lo que no lo es, y cada adolescente recoge esas señales priorizando unas sobre otras según las referencias que tenga dentro de una escala de valores aprendida. Si esa escala de valores no está suficientemente consolidada al llegar a la adolescencia las señales son confusas.
La violencia, no siendo socialmente aceptada, está plenamente integrada dentro de las ofertas de ocio. Además se presenta siempre de la forma más real posible. En los juegos de ordenador los gráficos parecen reales. En las noticias reclaman tajantemente nuestra atención cuando ponen imágenes de atracos que, si no fuera porque "tenemos las imágenes en exclusiva", no ocuparían ni medio segundo en el guión.
Esta exposición a la violencia como ocio se da además en un contexto en donde lo que antes quedaba en la esfera de lo privado ahora la gente se esfuerza por mostrarlo públicamente y de forma directa, sin filtros ni matices: esto es lo que hay y es TODO lo que hay. El insulto y la agresión verbal en la cara del prójimo es sinónimo de honestidad mientras que la cortesía lo es de falsedad e hipocresía.
Sólo se rinden cuentas ante el público. No ante un maestro, ante la madre, el padre, dioses o patrias. No, el mensaje que reciben los adolescentes es que lo que importa es que nos admire el público.
Resumiendo, tenemos violencia, exaltación de la realidad por encima de la fantasía, la agresión como valor y el público como destinatario. Con estas señales a un adolescente confuso solo le hace falta un móvil con cámara y una conexión a internet para pensar que se está integrando socialmente.
Lo de grabar las barbaridades con el móvil puede que sea una moda. Si lo es pasará y será sustituída por otra, pero si el contexto es el mismo solo cambiará la forma.
Somos animales sociales.

4 comentarios:

disoluto dixo...

"PAN Y MÓVIL"

Amalia dixo...

Habría que revisar la escala de valores que se transmiten. Por ejemplo, en televisión o en una película está mal visto que se fume, pero se dicen mentiras y se insultan o violentan sin parar.
Todo esto es bastante cínico o cómodo, que es peor.

fimdomundo dixo...

Y de nuevo el problema no tiene m�s soluci�n que empezar de nuevo o empezar desde el principio, desde la cuna. Sigue faltando cari�o, tiempo para el cari�o. Sigue faltando tiempo para hablar, para estar "sentados, tranquilos" con nuestros hijos. Para suplir a dios por nuestros valores, para suplir el premio y el castigo divinos, por la recompensa de hacernos personas coherentes y plenas. Creo que no s� explicarlo bien.
Y despu�s est� este problema inmenso del ocio sobrevalorado y de ya no saber qu� f�rmula usar para divertirnos y divertirles.
La naranja mec�nica? una profec�a.
Pan y m�vil..pues s�, disoluto, s�. El m�vil es la sangre todav�a, los circenses, los gladiadores.. pero mucho m�s grave, mucho m�s. Faltan las normas de la lucha, falta hasta el valor de la est�pida fuerza, o el est�pido valor d ela fuerza... y nos hemos convertido en leones...

disoluto dixo...

Sí, fimdomundo, es posible que estas bestias le diesen de hostias al Espartaco...por pobre.