07 marzo 2006

Machos dominantes

Pocas formas de dominación tienen el grado de aceptación y consentimiento de la parte dominada como la dominación masculina. La historia de las civilizaciones ofrece tantos ejemplos de esto que hay quien lo considera algo inherente a la naturaleza humana, y llegan a comparar la diferenciación de roles entre sexos de los animales con las de los seres humanos concluyendo que "es algo natural".

Tampoco faltan científicos que se esmeran en encontrar diferencias tanto físicas como intelectuales que después son usadas por unos para justificar la adecuación de los roles ya establecidos, y por otros para romperlos estableciendo nuevos tópicos que solo son más de lo mismo.

Un sistema de dominación que acompaña a la humanidad desde hace tanto tiempo y que aún hoy, cuando empieza a ser cuestionado, encuentra justificaciones a poco que se rasque, no puede ser ajeno a las construcciones humanas. De hecho todo el corpus social, político, económico, artístico y educativo está en mayor o menor medida influenciado por la forma de concebir las relaciones entre hombres y mujeres. La dominación masculina va más allá del espacio doméstico y se encuentra igualmente arraigada en esas construcciones. Por tanto se debe actuar simultaneamente en los dos ámbitos si se quieren cambiar las cosas. El problema es estructural, debemos cambiar las estructuras.

Por el momento, ante el sistema, hombres y mujeres parten de posiciones desiguales. ¿Debe el sistema tener en cuenta esas posiciones o actuar como si ya estuviéramos en igualdad de condiciones? ¿Será válida la discriminación positiva? ¿Alguien conoce un secretario de dirección?

A todos/as, reivindicativo 8 de marzo.

7 comentarios:

Amalia dixo...

Verme, eres genial.
Pues sí, el problema son las estructuras.
A mi la discriminación positiva me da miedo tal y como se plantea. Antes de nada, somos personas, competentes o no, después hombres o mujeres.
Pasado el primer filtro, el de la validez, no me opongo a la discriminación positiva. Pero sin él es contraproducente. Acabaréis teniendo manía a "esas" que sabiendo menos lo tienen más fácil.
Arreglar una injusticia con otra no es lo mío. Y ya sabes que he aguantado bastantes. Prefiero ir un poquito más despacio.

Anónimo dixo...

¡Hola!
Ningún tipo de discriminación, ni positiva, ni negativa, ni social, ni racial, ni ideológica, ni... Ante todo, tolerancia y respeto.
Ya sé que en una sociedad tan competitiva como la nuestra es difícil erradicar hechos discriminatorios. En cuanto a la discriminación femenina, creo que el problema está en la propia inseguridad de los hombres, que recelan de la capacidad de la mujer para hacer frente a cualquier situación, con la soltura que proporciona la inteligencia.
(Hay que exagerar un poco ¡hombre!)

fimdomundo dixo...

Pues yo no acabo de entender por qué no puede haber "ahí" mujeres, como "esas" a que te refieres, Amalia, que no valgan lo bastante. Me explico. Por qué nosotras tenemos que valer para llegar ahí, arriba, a donde sea. Y ellos nunca se han preocupado de demostrar que valen o valían para estar donde están? es que igual sí que tenemos que acostumbrarnos a que de vez en cuando "ahí" hay una de "esas" que en realidad no vale tanto... o sí. La verdad antes tb pensaba que era mejor no discriminar, y que flaco favor nos hacían.. pero ahora creo que sí es necesaria... o por lo menos, buena, esta discriminación. Por supuesto, siempre que sea transitoria, que lo será. El tiempo necesario para que dejen de chocarnos y sorprendernos tantas cosas. Para acostumbrarnos, para darnos permiso. Para perder el miedo.

K. dixo...

también creo que la discriminación positiva sigue siendo discriminación... es como decir un racismo positivo o un machismo positivo. Yo quiero que un puesto de trabajo se lo den al o a la mejor, y punto. Ni por ser hombre, mujer, blanco, negro o fosforito, que alguno hay :-)

disoluto dixo...

La discriminación es inherente a toda forma de articulación social. En todas las sociedades se da la discriminación por cuanto esta parte desde los propios individuos,todos "categorizamos" y por ende "discriminamos", lo chungo de las categorizaciones es cuando, además de tener "aceptación" social, atentan contra los derechos de las personas. El Estado, como gran jefe categorizador, debe tomar partido por las personas agredidas discriminando positivamente.

Amalia dixo...

Findomundo, por alusiones, que dicen los políticos :-):
Puede que lo sensato sea lo que tú dices y nunca me atrevería a juzgar a alguien por ello, pero no creo que sea la forma de cambiar las cosas.
La ética, mis valores personales, me impiden creer que eso es lo que está bien. No lo defenderé (aunque qué téntación!). Como dice K, es discriminación, estoy en contra de ella, no la practicaré.
Ya sabes, como educar a los niños, puedes decirles mil monsergas, ellos aprenderán de lo que tú hagas, de tu ejemplo.

Verme Guilherme dixo...

Me da la impresión de que el problema es más semántico que otra cosa. Como bien dice Disoluto todos hacemos categorizaciones, y en nuestra particular categoria la palabra "discriminación" tiene siempre connotaciones negativas. Si en vez de llamarle "discriminación positiva" le llamaramos le llamáramos "promoción de la igualdad de oportunidades" puede que levantara menos ampollas.